martes, 9 de octubre de 2012

TRABAJO TITÁNICO: MARCA ESPAÑA

El actual Ministro de Asuntos Exteriores se ha propuesto lanzar la marca "ESPAÑA". No está mal. Es una idea básica de marketing. Lo que esa materia, enseña, sin embargo, desde el primer capítulo es que no se debe intentar relanzar una marca desacreditada, sino que lo aconsejable es lanzar una nueva marca sin estigmas, no conocida hasta entonces o, a lo sumo, relanzar una marca semi-dormida que no haya sido reconocida y en todo caso, en todo caso NO desacreditada.
Que le pasa , hoy, a esa marca "ESPAÑA" que se va a intentar lanzar. Exactamente lo que el marketing dice que NO se debe hacer. No hace falta ir demasiado lejos, para comprobar la situación de descrédito de esa marca. Y no sólo por sí misma, sino por lo que lleva detrás y a lo que o quien se asimila. Periódicos reconocidos de todo el mundo, de los que "forman" realmente opinión, no hablan precisamente bien ni del país (lease marca) ni de quien lo gobierna, incluyendo a la más alta magistratura del Estado sobre la que incluso de han vertido dudas sobre la cuantía y origen de su fortuna. Ni que decir tiene la valoración externa e interna de su gabinete de Gobierno que si no hubiera suelo estaría aún mas abajo.
A parte, hay que luchar contra la imagen formada, auténtica o no pero que prevalece, sobre el país. La Europa del Norte ha incluido a España en la lista negra de esos "ociosos dilapidadores del Sur", en algunos casos no sin razón. Es bien sabido, además, que se relaciona a España con ese bendito invento de la "siesta" y a la palabra "mañana" como signo de falta de seriedad en cumplimiento.
Esto, desgraciadamente, esta ahí. Cambiarlo no es cuestión de publicidad más bien más que menos costosa sino hacerlo con "obras", no con palabras y ello no se consigue en un abrir y cerrar de ojos sino con tiempo y pruebas de buenas obras, seriedad, cumplimiento y capacidad de comunicación, de lo que tampoco, empezando por el Gobierno, estamos excesivamente sobrados.
Tal vez, en los momentos de penuria que estamos viviendo, el ingente caudal que se necesitara, para nada, sería mejor destinarlo a otros fines. Es urgente, esto sí, cambiar la forma de hacer para que, en unas cuantas generaciones, no pasado mañana, la marca "ESPAÑA" esté acreditada. Lo otro, lo que pretende el Ministro, a parte, supongo, de tener algo de qué ocuparse ahora que el Sr. de Guindos por hablar "extranjero" se ocupa de todo, es casi inútil.A no ser claro que resurjan esas viejas consignas,aunque todavía flotan muy vivas en cierta prensa, de lo del Imperio. De nostalgia, y tan desacreditada, no se nutre el marketing. Vale esa refrán "Obras son amores y no buenas (y costosas) razones"

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